Durante el invierno en Argentina, algunos clubes de polo reducen su actividad, y muchos jugadores viajan al exterior, donde son contratados por sus destacadas habilidades. Sin embargo, en el interior del país continúan celebrándose numerosas copas, que invitan a participar a figuras de renombre, brindando la oportunidad única de jugar con ellos o enfrentarse a ellos.
Mientras tanto, en la Cuna de la Bandera, el Jockey Club de Rosario organiza el torneo «Copa Día de la Bandera», uno de los más importantes del interior del país. Este torneo se destaca por su nivel competitivo, comparable al de la Copa de la Reina en Inglaterra. ¿Por qué? Porque convoca a jugadores de alto hándicap como Adolfo Cambiaso, Gonzalo Pieres, Lolo Castañola y sus hijos Barto y Jeta, Alfredo Cappella, los hermanos Heguy, Salvador Ulloa, Eduardo Novillo Astrada, entre otros.
Pocos saben a quién perteneció originalmente esta copa, y solo algunos jugadores han tenido el honor de alzar el galardón más preciado del polo rosarino. ¿Querés conocer la historia que esconde?
Copa Día de la Bandera
La práctica del polo comenzó en el Jockey Club de Rosario en 1938, gracias a la iniciativa de un grupo de socios que años antes habían fundado el Rosario Polo Club y trasladaron la actividad al predio del Country, inaugurado en 1936, ubicado en la esquina de las calles Córdoba y Wilde, en el barrio Fisherton.
Hacia finales de la década del 30, el equipo del Jockey Club llegó a jugar en Palermo, representado por Eduardo, Roberto, Marcelo y Leopoldo Uranga. En 1941, el Jockey disputó la Copa República en Palermo, y dos años más tarde volvió por tercera vez al Campo Argentino de Polo.
Durante la década del 60, el polo del interior renació y una nueva generación de polistas comenzó a competir en distintos torneos organizados por clubes amigos como Venado Tuerto, Las Rosas, Santa Fe, Pergamino y Villa María. Fue así como surgió la idea de organizar un torneo anual con fecha fija dentro del calendario nacional del polo del interior.
De esta manera se instauró el Torneo Día de la Bandera, actualmente el más importante del interior del país. En él se disputan las copas Día de la Bandera (Abierto), General Francisco Vélez (Handicap) y Héctor Laborde (Estímulo).
En 1965, Jack Traill Roberts —hijo del legendario Johnny Traill, el primer jugador con 10 goles de handicap de la historia— donó una magnífica copa de plata que su padre había ganado en Rosario en 1913. Esta copa se convirtió en el trofeo principal del torneo, que se juega anualmente en homenaje a la Bandera Nacional. Ese año, el presidente de la subcomisión de polo era el Sr. Eduardo Uranga, quien junto al Dr. Juan C. Araya, capitán de polo de dicha subcomisión, se encargó de recibir la copa e impulsar el torneo para otorgarle jerarquía.
Juan Arthur Edward Traill «Johnny Traill»
El primer jugador en alcanzar los 10 goles de handicap en Argentina fue John Arthur Edward Traill. De origen inglés, nunca representó oficialmente a nuestro país, pero su influencia en el polo argentino fue enorme: fue nueve veces campeón del Abierto Argentino entre 1900 y 1917.
Traill sorprendió al mundo del polo cuando lideró al equipo de El Bagual en 1912 y venció por 10 tantos de diferencia al conjunto del Duque de Westminster, que contaba con 12 goles más de handicap. «Un genio», lo calificó el diario The Times. La temporada de 1911 fue especialmente memorable para Johnny: jugando para North Santa Fe, disputó trece partidos, ganó todos y anotó 175 goles, recibiendo apenas 11.
Apodado «el asesino latinoamericano», su fama trascendió fronteras. Jugó extensamente en Inglaterra y España, incluso en el equipo del rey Alfonso XIII, en escenarios como Villabrágima y Peñaranda, hasta el estallido de la Guerra Civil.
En los primeros años del Campeonato Argentino de Polo, los equipos campeones estaban integrados mayoritariamente por jugadores británicos, con nombres como Hurlingham, The Casual y Flores. Una de las pocas excepciones fue Las Petacas, un equipo conformado por criollos (nativos).
Uno de los maestros de Traill fue el gaucho Sixto Martínez, quien le enseñó un estilo de montar diferente, propio de la tradición argentina. Sixto, capataz de estancia y figura clave de Las Petacas, compartía equipo con su hermano José Martínez, el petisero Francisco Benítez y el mayordomo Frank Kinchant. Este equipo ganó los Abiertos de 1895 y 1896, y según las crónicas de la época, inauguraron un estilo de juego «más abierto», con jugadores que golpeaban la bocha desde todos los ángulos del caballo, algo nunca visto hasta entonces.
Sin embargo, su carrera se vio truncada cuando el dueño de la estancia, Charles Jewell, se indignó al llegar a la estación del pueblo y descubrir que ninguno de sus empleados había ido a recibirlo: estaban todos jugando al polo.
A partir de 1910, la Polo Association of the River Plate prohibió la participación de capataces y peones en el Abierto Argentino. A partir de entonces, los empleados rurales no pudieron competir en un torneo reservado exclusivamente para deportistas considerados «amateurs».
Los Traill deben gran parte de su éxito a su pionera labor en la cría de caballos, como lo registró The Polo Monthly. Fueron los primeros criadores argentinos en jugar al polo montando caballos criados por ellos mismos. Su primer semental, Spring Jack, marcó un punto de inflexión entre el antiguo caballo argentino y las líneas de sangre modernas. Solían importar caballos de polo al Club de Roehampton y entrenarlos en Richmond Park.
Juan A. E. Traill, más conocido como «Johnny Traill», fue el primer jugador en obtener el hándicap máximo de diez goles en Argentina, en 1913. Aunque Argentina lo reclama como propio, Johnny tenía, en cierto sentido, una triple nacionalidad: de ascendencia, pertenecía a una antigua familia terrateniente anglo-irlandesa; de crianza, era argentino; y de nacimiento, inglés, ya que nació el 8 de diciembre de 1882 en Londres. Todos sus hermanos y hermanas nacieron en Argentina.
Johnny Traill era propietario de la estancia «Las Limpias», ubicada cerca de la estancia familiar en el centro-oeste de la provincia de Santa Fe. Se casó con Henrietta Margaret Roberts, hija de los propietarios de la estancia «El Injerto», cerca de San Jorge, también en Santa Fe. Tuvieron dos hijos varones: James R. Traill (conocido como «Jim» o «Diego») y John B. Traill («Jack»), quienes alcanzaron los 5 goles de hándicap siendo muy jóvenes.
Jim “Diego” Traill ganó la Copa República Argentina en 1939 con el equipo de San Jorge, junto a Anthony “Tony” Traill, Thomas “Tom” Williams y Rodolfo “Rudy” Boero, del club La Palmita de Hersilia.
Johnny, junto a sus hijos Jim y Jack, formó su propio equipo: The Traillers, con el que ganó varios torneos durante la década de 1930. Falleció en 1958, a los 76 años.
John Basil «Jack» Traill Roberts
La Segunda Guerra Mundial cambió drásticamente la vida de los dos hermanos. Jim, piloto de la Royal Air Force (RAF), fue derribado en combate y perdió la vida. Jack sirvió en la caballería desde 1939 hasta el final del conflicto, en 1945.
Tras la guerra, solicitó la baja del ejército y decidió radicarse en la Argentina, donde administró hasta su muerte la estancia La Esterlina, dedicada a la cría de caballos de polo. Se casó con Yvonne Beatriz Miles y tuvo tres hijas y un hijo: Juan Eduardo Traill Miles.
Jack fue un destacado jinete, criador, entrenador y jugador de polo. Jugó para Los Laureles y luego para Las Rosas, participando activamente en todos los torneos de la región y también en Buenos Aires, donde se desempeñó en el Hurlingham Club. Llegó a disputar la final de la Copa República Argentina, cayendo ante el equipo de Tortugas.
Hoy, su nieta Lucía Escriña Traill continúa con la tradición polista de la familia y figura en la lista oficial de hándicap de la Asociación Argentina de Polo.

















